Era el año 1999, agosto para ser más específico, yo era un joven con menos de 20 años que apenas había salido a los países vecinos y en pocas ocasiones; esa vez estaba desembarcando en el Aeropuerto internacional José Martí de La Habana, pleno verano, despojándome de mi abrigo, buen compañero del invierno paraguayo que ya no cumplía función en el caribe.
Ya me encontraba en las entrañas del mítico caimán verde, tratando de ver y comprobar todas aquellas historias contadas por la prensa internacional sobe el sistema Cubano y sobre como vivía su gente. Era una caja abierta para informaciones, me sentía un niño chiquito que preguntaba todo, y todo comentario y conversación sobre Cuba me interesaba mucho.
En estas líneas no voy a tratar de la economía cubana ni mi punto de vista sobre el sistema o de cuales fueron las cosas buenas y malas que aprendí.
Una vez viendo el noticiero de la televisión cubana, me enteré que se cumplían 40 años de la erradicación de analfabetismo en la isla, conocí la “Brigada Conrado Benítez”
Incrédulo con esa maravilla, me parecía imposible que un país pobre, con enemigos dentro y fuera pudiera llevar a cabo semejante logro.
En ese entonces me proyecté a un futuro, soñando despierto a mi país libre de analfabetismo, me pareció siempre algo utópico.
Estudiando un poco, me entero que Paraguay tiene aproximadamente un 7,1% y la esperanza de que esa cifra descienda en aquel entonces era casi nula por varios motivos, y uno de ellos me recuerda una frase de José Martí que dice:
“Para que un pueblo sea libre primero tiene que ser culto”
Hoy existen muchos prejuicios a cualquier aprobación de proyectos que se asemeje a lo que Cuba haya implantado dentro de la Revolución, sin importar si el resultado sea favorable o no para el desarrollo y evolución de un pueblo.
Creo que la guerra fría se acabó hace unos años, las dictaduras con su Operación Cóndor también, pero algunos sectores políticos y otros de prensa todavía viven en esa época de prejuicios a todo lo que venga de la “izquierda”
Les transcribiré el discurso de Fidel Castro en el año 1961 cuando salían jóvenes cubanos de las brigadas de alfabetización.
“…una batalla como la que ustedes van a librar… como la que va a librar este ejercito armado de lápices y de cartillas no se ha librado nunca, durante este mismo año hemos tenido que estar alerta constantemente frente a las amenazas exteriores, más fácil habría sido si tuviéremos una sola tarea, la tarea de luchar contra la ignorancia, pero es que no hemos enfrentado a dos grandes tareas, defender la revolución… defender la patria frente a las amenazas de agresión y al mismo tiempo de librar la batalla contra la ignorancia…”
El analfabetismo nunca será bueno, y si hay una vía de erradicarlo pues bienvenido sea.
